
¿A quién le importa California si existe Alboraia?
Cada vez que salgo con las bicis por la huerta, que paseo hasta la playa y al volver me tomo una horchata, cuando me pierdo entre las calles que desembocan en la Plaza de la Iglesia, tengo un pensamiento recurrente: Alboraia, en pocos kilómetros lo tiene todo. De hecho, me molesta encontrarme vídeos de Port Saplaya llamada “La Pequeña Venecia”







